El azúcar, un gran enemigo

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Se tiende a vincular el azúcar como algo imprescindible para el organismo, el consumo de pan, patatas, harinas y pasta es habitual en la alimentación tradicional. Pero, ¿qué diferencias hay entre carbohidratos, azúcar y glucosa?

Los hidratos de carbono son imprescindibles para el organismo ya que son la principal fuente de energía (glucosa) para todas las funciones corporales e intervienen en la conservación y transmisión de la información genética y de las membranas celulares. Los carbohidratos que proporcionan la energía más estable son los llamados complejos, ya que su absorción es más lenta, produciendo un aporte de glucosa en sangre lento y continuado debido a que el organismo debe romper las moléculas a través de enzimas digestivas para conseguir dicha glucosa. Por el contrario, los hidratos de carbono de absorción rápida o simples, como puede ser la glucosa, la fructosa o la sacarosa (azúcar) provocan una energía de euforia, el cuerpo las metaboliza más rápidamente debido a su estructura molecular. Al entrar de una forma rápida en el torrente sanguíneo no son metabolizadas en su totalidad y se acumula en el organismo en forma de grasa.

EL CONSUMO DE AZÚCAR ESTÁ ASOCIADO A LA OBTENCIÓN DE ENERGÍA, PERO ¿ES SALUDABLE?

El azúcar nos proporciona glucosa de una forma rápida, sobre todo si es refinado, lo cual nos provoca un estado de euforia inicial. Pasado ese efecto, nos sobreviene un bajón. Esto se vuelve más notorio cuando el consumo de azúcar es excesivo y de forma regular, provocando picos de hiperglucemia (exceso de glucosa en la sangre) y de hipoglucemia (carencia de glucosa en la sangre) que se traduce en altibajos emocionales (cansancio, mal humor, depresión, irritabilidad, miedo). Una gran parte de la población sufre de estos efectos sin saberlo, no hay nada más que observarse para constatarlo. El páncreas es un órgano que se ve directamente afectado por estos picos de glucosa en sangre. Este efecto también ocurre con el consumo en exceso de alimentos refinados, como la pasta, el pan, y el arroz.

Para metabolizar el azúcar el organismo necesita vitaminas del grupo B, sobre todo B1, por lo que el cuerpo utilizará éstas para la metabolización del azúcar, pudiendo provocar un déficit de ellas y ocasionando graves trastornos de salud, sobre todo asociados al sistema nervioso. Al ser un aporte exagerado de calorías en un periodo corto de tiempo, el organismo no es capaz de metabolizarlas y las almacena en el hígado en forma de grasas, pudiendo también provocar problemas cardiovasculares, cálculos biliares.

el azucar
Grandes inconvenientes de consumir azúcar

Desde el punto de vista energético, el azúcar provoca un exceso de energía yin en el cuerpo, es decir, energía de expansión, por lo que se puede hablar de falta de memoria, falta de concentración, nerviosismo, pesimismo, miedo e indecisión. El azúcar es acidificante, por lo que el cuerpo buscará minerales para contrarrestar esta acidificación en huesos, dientes y pelo, por ello también está asociado a problemas osteoarticulares e inflamatorios.

Leyendo las etiquetas de muchos productos de supermercado, se puede observar que la mayoría contiene azúcar, ya que es uno de los mayores aditivos que existen. Esto hace que el consumidor no pueda dejar de comprar dicho alimento y eso, sumado al efecto de miedo e indecisión que provoca, hace que tengan garantizada la venta!

EL SABOR DULCE EN LA MACROBIOTICA

Según la medicina oriental son cinco los sabores que deben estar presentes en nuestra dieta para que ésta sea equilibrada desde el punto de vista del sabor: salado, ácido, picante, amargo y principalmente dulce. En la dieta mediterránea predominan los sabores salados, amargos y ácidos. El dulce se relega sobre todo al postre, normalmente repleto de azúcar. Esto explicaría por qué nos sentimos tan atraídos por los postres, para cubrir esa necesidad de dulce que falta en la comida principal.

cremas dulces
Crema de calabaza con germinados

Por lo tanto, lo más adecuado para la salud es consumir alimentos que estén dentro del grupo de los carbohidratos complejos, como pueden ser los cereales integrales y las legumbres. Al no pasar el proceso de refinamiento, son ricos en minerales, vitaminas y oligoelementos. Su aporte energético es constante y estable.

Además, el sabor dulce nutre el estómago, el bazo y el páncreas, órganos directamente vinculados a las emociones en la medicina oriental.

¿Por qué TENEMOS TANTA NECESIDAD DE dulce?

Existen varios motivos por los que podemos sentir la necesidad de tomar muchos dulces, sobre todo con azúcar.

Carencia de carbohidratos de cadena larga en la dieta.- como se ha mencionado anteriormente, nuestro organismo necesita un aporte de glucosa frecuente para funcionar correctamente. Los carbohidratos de cadena larga aportan glucosa a la sangre de una forma lenta y continuada. Cuando no le suministramos a nuestro cuerpo este tipo de carbohidratos, nos vemos avocados a darle carbohidratos de cadena corta que se asimilan muy rápidamente, como es el caso de cualquier dulce confeccionado con azúcar.

Carencias o desequilibrios emocionales.- Son compensados con dulces ya que este sabor produce relajación y bienestar. Sin embargo, esto es sólo una solución a muy corto plazo. Si no buscamos la verdadera causa de nuestra ansiedad nos volveremos víctimas de los dulces con azúcar, chocolate, bollería industrial.

Supresión total del dulce de la dieta.- El llevar un tiempo sujeto a una dieta exenta de dulce puede provocar que se incrementen las necesidades de ingerirlo, ya que como vimos anteriormente, es una necesidad del organismo.

Y SI EL AZÚCAR NO ES UNA BUENA FUENTE DE HIDRATOS DE CARBONO ¿QUÉ ALTERNATIVAS EXISTEN?

Aportando glúcidos o carbohidratos de cadena larga y asimilación lenta, conseguiremos un suministro de glucosa constante y duradero. De esta forma, reduciremos nuestra apetencia por el azúcar evitando la aparición de picos de glucosa en sangre.

Los cereales integrales en grano son la principal fuente de glúcidos de asimilación lenta pero además existen varias formas de aportar dulzor natural:

  • Frutas cocinadas al vapor, horno o a la plancha. Consumirlas con moderación, sobre todo si hay un problema asociado al consumo de azúcar.
  • Verduras de raíz y redondas en cocciones largas (calabaza, boniato, zanahoria, chirivía, cebolla) en forma de cremas, estofados.
  • Endulzantes naturales como las melazas de cererales, el amasake, el jugo concentrado de manzana, la stevia, el sirope de ágave. También el auténtico azúcar de caña, la panela.

La alimentación macrobiótica tiene en cuenta todos estos factores a la hora de elaborar un plato equilibrado, en el que el hidrato de carbono de buena calidad y el sabor dulce están muy presentes. Además de remedios caseros, como el caldo de verduras dulces, para controlar las posibles hipoglucemias.

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